Jardín de Epicuro

Jardín de Epicuro

 

En la filosofía hay muchos grandes exponentes que han dejado huellas inconmensurables pero que el paso de los años no les ha dado la gratitud que debería, incluso hay quienes se plantaron con ideas distintas de sociedades más conectadas con la naturaleza y que lograron crear grandes teorías, quizás uno de estos fue Epicuro, no hay duda que debió haber sido un personaje célebre para haber conocido, pero tampoco hay duda que el hecho de ser contemporáneo de Platón le restó brillo y difusión a sus corrientes filosóficas.

Epicuro fue un filósofo que llegó a Atenas cerca del año 306 a.c. y fundó una escuela de filosofía muy cerca de la Academia de Platón, cuyo nombre era el Jardín, en donde todo el entorno se desarrolló para dar un aspecto rural, teniendo como objetivo enseñar en ese marco a las afueras de la ciudad más importante de Grecia un renacido amor al campo, siendo en realidad su escuela más que un jardín un huerto que le permitía dar una vida sencilla, completamente opuesta a las complejidades sociales que se han desarrollado en el marco de las teorías platónicas, fue tan interesante este movimiento que sus discípulos fueron llamados como los filósofos del jardín o en una traducción más literal del griego antiguo se denominaron aquellos el jardín.

El Jardín era un lugar mágico, aunque muchas de las descripciones del lugar y la obra completa de Epicuro se han perdido, se conoció mucho tiempo después como parte de la obra del poeta romano Lucrecio en sus escritos denominados De rerum natura, además algunos fragmentos han sido encontrados, además de cartas, casi piezas sueltas de un rompecabezas que no logra encajar pero al menos permite ver pequeños resquicios de una corriente de pensamiento sabia, opuesta en el conocimiento a las necesidades científicas, políticas o sociales de la obra de Platón o de Aristóteles.

El Jardín era un espacio de retiro, en donde las actividades casi eran desarrolladas entre amigos, algo mucho más parecido a los retiros espirituales modernos, con espacios de compartir entre los amigos, de charlas comidas y amplias celebraciones, mucho más parecidos a escenas como las del Banquete de Platón, teniendo además una filosofía esencial completamente diferente, incluso en el mismo proceso de admisión las otras escuelas filosóficas obligaban que sus miembros tuvieran cierta condición social privilegiada, mientras que en el Jardín cualquiera podía ingresar, sin importar su clase, algo que llegó a ser un escándalo, ya que este nivel de apertura logró incluir a mujeres y esclavos, dos pecados mortales para la sociedad griega de la época.

La doctrina de Epicuro era simple, era defender la búsqueda del placer, aunque sin perder el norte de la prudencia y el equilibrio, llegó a enfrentarse conceptualmente con conceptos muy griegos en esta época, como la fatalidad no hay que olvidar que la tragedia griega fue parte representativa del pensar de este país en épocas antiguas, inclusive se manifestó en contra del destino, y de la necesidad, enunciando una teoría sobre el azar, en donde no hay casualidad, siendo la única manera de entender la libertad, concepto fundamental para poder expresar al máximo el hedonismo, el cual sin libertad no podría existir.

Este tipo de conceptos fueron muy cuestionados en Grecia, ya que se enfrentaba a tradiciones muy esenciales de la sociedad, pero también se manifestó contra los mitos religiosos señalando que estos están en contra de los hombres ya que los hacen amargar, y la vida humana no debe tener un objetivo diferente que la búsqueda constante del placer y de evadir el dolor, siempre manteniendo la racionalidad y evitando los excesos, ya que en este estado, en donde no hay límites se lograría encontrar un placer temporal pero después un dolor intenso, por lo que sería contradictorio.

Los placeres como tal, no solo pasaban por lo físico, también era muy importante trabajar en el placer espiritual, siendo los dos necesarios para un ser humano, procurando alcanzar el estado de bienestar corporal y espiritual, desarrollando un concepto muy complejo para esta teoría denominado ataraxia.

No creía que fuera necesario renunciar al placer de la carne, pero tampoco estaba de acuerdo con el desenfreno, quizás su postura ha sido una de las más mesuradas y más interesadas en conseguir un equilibrio en la vida de las personas.