La gastronomía chilena cada vez toma más fuerza en el mundo

La gastronomía chilena cada vez toma más fuerza en el mundo

El sentido patrio chileno se ha ido consolidando cada vez con más ímpetu, hace varias décadas que la gente siente un gran arraigo por sus raíces, por esa cultura milenaria de inconmensurable valor, y que de alguna manera se han propuesto no dejar morir esa esencia, dando un valor mayor y mucho más consiente a cada una de las costumbres que se han preservado del paso de los años y de las corrientes migratorias que se han vivido a lo largo de la historia.

En Chile se celebra cada último domingo de mayo una de las fiestas que cada vez toma más popularidad ya que es el día que se celebra el día del Patrimonio Cultural, siendo un día en donde se puede ver en todas las ciudades miles de personas recorriendo los monumentos, los edificios históricos, saboreando y recorriendo los rastros de la historia, ya que esto de un tiempo para acá constituye un hito nacional. Con el tiempo además de esta costumbre ha ido tomando cada vez más fuerza la incorporación de las costumbres gastronómicas, obviamente diferenciándose las recetas según la región, aunque prevaleciendo el sentido de conservar lo propio y autóctono.

La cultura latinoamericana precolombina es una de las grandes sobrevivientes de la invasión y colonización principalmente española, en muchos casos porque las tribus lograron esconderse de la mano del blanco, o lograron ser heroicamente fieros para repeler la mano violenta del foráneo, aunque en muchas de las costumbres la persistencia de la influencia española y la vehemencia del poder estatal y religioso lograron hacer desaparecer culturas aborígenes completas, aunque como en todo, la excepción hace la regla, y algunas tradiciones lograron sobrevivir, y en Chile se encuentra mucho de los Incas en el norte, así como también de los Mapuches entre otras tradiciones en el sur.

Desde hace algún tiempo se ha buscado incrementar el valor y la importancia del patrimonio inmaterial de la gastronomía, tratando de hacer que se le dé un valor y una importancia que permita explotar una nueva marca dentro de las banderas y productos de exportación chilenos, algo que con el tiempo se ha ido generalizando y que de seguir así, podríamos ver una nueva revelación al mundo, tal cual como sucedió hace muchos años con las tradiciones mexicanas y recientemente con las chilenas.

Se estima que en la actualidad el mercado de servicios de comida en Chile mueve un valor anual de US$2.445 millones, pero teniendo una particularidad es que es uno de los países de la región que menos dinero destina per capita para comer en restaurantes, teniendo un promedio de US$144, teniendo una enorme fluctuación como industria, ya que en términos generales el consumidor promedio es muy reacio a las nuevas tendencias gastronómicas, a los nuevos negocios, viendo nacer y morir demasiados locales, sobre todo si se compara con la misma industria en otro países.

La fragilidad histórica del sector ha llevado a la popularización de espacios como los polos gastronómicos, que vienen siendo espacios en donde se consigue una alianza entre diferentes locales dispuestos a complementarse y a ser buenos aliados para impulsarse entre sí, logrando que de esta manera todo aquel que los visite encuentre una propuesta a fin con sus gustos. Este tipo de desarrollos ha logrado impulsar considerablemente la industria gastronómica, ayudando a que los emprendedores puedan contar con más éxito de lo que sucedía  con los lanzamientos en solitario de los restaurantes hace algunos años.

En Santiago, al igual de lo que sucede en las principales capitales del mundo se han ido gestando focos de gran popularidad gastronómica, como es lo que sucede en el Barrio Brasil, Yungay y Bellavista, todo en el centro de la ciudad, sin dejar atrás el ímpetu del Mercado Central, en donde se puede comer una de las mejores propuestas de la comida de mar, algo considera como imperdible para los turistas extranjeros.

Hay que tomar la premisa que la gastronomía es patrimonio, entender que su consolidación y popularización generará un desarrollo de industria esplendido tanto a nivel turístico como para la importación de productos para restaurantes que exploten esta corriente gastronómica en el mundo, siendo parte de algo gourmet y no de la nostalgia de los chilenos en las diferentes latitudes.