El lado B de la pasión pizzera

El lado B de la pasión pizzera

 

El que no conoce la pizza es como el que no conoce el cielo, parece poco factible que pensar que un solo habitante sobre el mundo moderno civilizado no conozca la pizza, es probable que si se toma como punto de perspectiva un miembro de una tribu pérdida en el África probablemente no entienda mucho de los lugares comunes del mundo moderno, pero saliendo de esas excepciones hablamos de una de las comidas más populares del mundo entero y quizás una de las más ricas.

Es cierto que el negocio como tal de la pizza es muy viejo, y probablemente sea uno de los más competidos en el mundo entero, además es factible que sea uno de los tipos de restaurantes en donde sea más difícil hacer diferencias, sobre todo porque hay sabores que son tan tradicionales que cuesta trabajo pensar que no estén dentro de la carta de una pizzería, sin importar el lugar del mundo en donde se encuentren.

Es tan impresionante el modelo de una pizzería que es considerado como parte de las franquicias más apetecidas, sobre todo hablando de las principales cadenas que han ido poblando el mundo, aunque también a nivel local en los diferentes países se encuentran exponentes únicos, tal cual como sucede en Argentina, Estados Unidos o algunos países de Europa, sin contemplar la majestuosidad de las preparaciones italianas.

Los expertos señalan que siempre tendrá una segunda parte las pizzerías, que sin importar las crisis, la sobrepoblación o la excesiva oferta siempre habrá cabida para una nueva propuesta que se enmarque dentro de los mismos parámetros, pero que con seguridad atraerá comensales de manera constante.

El precio sin dudas es determinante para este negocio, principalmente porque muchos pueden comer por muy poco, algo más que atractivo para cualquier presupuesto, lo que adicionado a una buena calidad se puede representar como una muy buena solución para salir de cualquier circunstancia, sí adicionalmente se hace la comparativa con un restaurante común se encuentra que la diferencia es mucho mayor en lo que tiene que ver con lo económico.

Otra de las ventajas tiene que ver con los conocimientos que requiere tener una pizzería, prácticamente cualquiera con un poco de sentido común puede comenzar un negocio con esta especialidad, teniendo los recursos para el horno y algún buen cocinero, o en su defecto hacer uno de los miles de cursos que abundan en las redes que bien podría constituir un buen punto de partida para este tipo de restaurante.

Prácticamente los requerimientos para un negocio de esta índole deben ser mentales, teniendo en cuenta que los picos de consumo están situados dentro de horarios muy definidos, sobre todo los fines de semana, algo que se potenciará de manera excesiva si se tiene una buena infraestructura para los niños, con juegos de toda índole y un buen espacio para que los padres puedan pasar su tarde viendo a sus hijos quemar toda la energía posible.

Si bien una pizzería siempre tendrá competencia, también siempre tendrá público, es prácticamente una de las mejores soluciones para las familias, los grupos de amigos o para cualquiera que quiera resolver una comida de manera muy simple.

Con el pasar de los años, se han encontrado muchos intentos de variables sobre la pizza, queriendo de alguna manera ofrecer algo diferente dentro de los cánones ya conocidos, pero en realidad no dejan de ser diferencias menores dentro de un universo poco modificable, pero no por esto poco exitoso.

La pizza a la calle es muy exitosa, pero no tiene nada de sofisticada ni de novedosa, en Italia hay restaurantes con esta modalidad desde el siglo pasado, aunque en el mundo entero siempre se encuentran pizzerías de esta índole, sobre todo en lugares de gran concentración empresarial.

Otro de los secretos en las cadenas de pizzerías es la posibilidad de la entrega a domicilio, sin duda es uno de los negocios que más requiere de este servicio.

Hace un tiempo se desarrolló la pizza gourmet, un espacio a través del cual se propone vender lo que ya conocíamos, a valores astronómicos, agregando ingredientes sofisticados, pero que al final del día no dejan de ser otra cosa diferente que pizza.