Un hotel maldito reabre sus puertas después de 30 años

Un hotel maldito reabre sus puertas después de 30 años

 

En el mundo hay miles de edificios misteriosos, incluso hay algunas edificaciones que han pasado a la historia por su supuesta actividad paranormal, pero hay pocos con tantas particularidades como el hotel Ryugyong, ubicado en Corea del Norte, es un espacio emblemático del régimen que ha mantenido sus puertas cerradas a lo largo de su historia y que tiene además como particularidad que nunca ha tenido ningún huésped. Siendo considerado en gran medida como el edificio vacío más grande del mundo, difícil de superar, pero que se espera que en los próximos meses el líder de ese país determine su inauguración y por fin abra sus puertas.

Las especulaciones con respecto al hotel son muchas, sobre todo porque en ese país todo está dentro del misterio que suele acompañar a las decisiones políticas de sus líderes, teniendo además un nivel de hermetismo como sucede con muy pocos lugares del mundo. Pero se especula que nunca abrió sus puertas porque la nación se quedó sin dinero para terminarlo, teniendo en cuenta que según los cálculos hechos por expertos su edificación costó cerca de 2.000 millones de dólares, los cuales fueron insuficientes para terminar de reacondicionar la gigantesca infraestructura con la que esperaban contar.

El edificio en sí, mide 330 metros de altura y tiene en total edificados 105 pisos, en los cuales se encuentran emplazadas 3.000 habitaciones, aunque no se tiene muy claro el estado de las habitaciones es factible que no tengan ningún tipo de equipamiento, por lo que se reafirma la idea del edificio vacío más grande del mundo. Como todas las historias que provienen de este país toda la idea en sí está cargada de lo absurdo, de lo trágico, pero sobre todas las cosas está lleno de la historia de una dinastía que bien podría ser el centro de una serie cómica y no quien gobierna los destinos de todo un país.

El hotel ostenta muchos récords, quizás debería ser más considerado con una edificación que está dentro de los 50 edificios más altos del mundo, así como también es uno de los diez albergues con más pisos del mundo, pero el más grande de los récords, el cual con seguridad no será superado fácilmente por nada ni nadie en todo el universo es que es el único que lleva 30 años sin tener un solo cliente, por lo que cumple las veces de un monumento a lo absurdo.

La historia del hotel cuenta que tenía como objeto ser la obra de orgullo de la corona de Corea del Norte, se planeó para tener una repercusión como ninguna otra edificación del país tendría, pero con el tiempo y los costos se terminó volviendo en una horrible maldición quedando más que como una joya, El Hotel Ryugyong se convirtió en una terrible vergüenza, que acompaña hasta nuestros días sus 30 años de historia, pero que está en los planes dejar todo este bochornoso episodio en el olvido, ya que se está especulando con que el hotel será próximamente inaugurado por el líder del régimen actual, Kim Jong – Un.

La construcción comenzó con el abuelo del actual dirigente, en el año de 1987, teniendo la idea que fuera inaugurado para el año de 1989, y de esta manera mostrarlo como un diamante arquitectónico, digno de admirar por todos los países del mundo, al menos así fue anunciado, pero parece que la mala fortuna se apoderó del clima que lo había hecho nacer como idea, primero la crisis económica de 1991 y la caída de la URSS hicieron que el país quedara en una economía muy diferente a la que tenían cuando nació el proyecto, por lo que la construcción quedó suspendida, sin tener una fecha programada de reinicio, por el contrario su enorme infraestructura, pensada como un orgullo nacional, se convirtió justamente en lo contrario, una gran vergüenza.

En el año 2008 la empresa egipcia de telecomunicaciones, la Orascom, decidió terminar la obra, haciéndose cargo de los 8 restaurantes giratorios y algunos casinos y clubes nocturnos, los egipcios se hacían cargos de otras innovaciones revolucionarias. Esta empresa puso 400 millones de dólares para terminar el hotel, a cambio de montar la infraestructura móvil del país.